Proyectos culturales de impacto social

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Estas son las conclusiones del taller dirigido por Belén Solá (Dpto. de Educación y Acción Cultural del Musac) y el colectivo Debajo del sombrero (con base en Matadero Madrid) en el que trabajamos por equipos abordando las claves para generar proyectos culturales de impacto social. Se demarcaron tres ámbitos principales o etapas del proyecto: producción, legitimación y evaluación de resultados.

Con respeto a la producción, observamos la necesidad de establecer al menos la interrelación de tres agentes:

1) un artista o colectivo que guíe con su conocimiento y experiencia la actividad, dotándola de estructura.

Los proyectos han de nacer desde el arte y la cultura, pues si proceden de los agentes sociales su impacto puede ser meramente terapéutico cuando lo ideal es dotar a los colectivos implicados de herramientas para expresarse, mas con una voluntad de mejora social, de insertar su realidad en la sociedad y hacerse visibles.

2) participantes involucrados en el proyecto, con capacidad de decisión aunque siempre tutelados por el artista o colectivo.

De este modo se produce el cambio desde la obra colaborativa al proceso participativo, en el que el arte ha de plantear reflexiones desde la sociedad.

3) agentes sociales, mediadores que conozcan a los participantes y el territorio, que tengan experiencia y actúen como elemento aglutinante.

En cuanto a legitimación, el arte y la cultura tienen el papel de reivindicar, de democratizar el acceso al conocimiento, de asegurar la accesibilidad y participación. Se impone el proceso frente al resultado como en muchas disciplinas artísticas. Pero para legitimar algo sobretodo hay que darle difusión e impacto. Una nota apunta que hay cierta alarma sobre proyectos de este tipo que buscan legitimarse a través de trabajar con los colectivos más desfavorecidos. En este caso hemos de imponer nuestra ética a la búsqueda de resultados.

Por último la evaluación dependera siempre de los objetivos que nos hayamos propuesto al inicio del proyecto, además del cuestionario tradicional hay vías cuantificables como el disfrute o la calidad de la producción artística que hemos de tener en cuenta.

 

[Apuntes tomados en el Pública 14: Encuentro internacional de gestión cultural, celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid los días 30 y 31 de enero de 2014.  Taller “¿Cómo generar proyectos culturales de impacto social?” por Belén Solá y Debajo del sombrero].

Blick openers

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Diferentes experiencias llevadas a cabo en Holanda para aproximar a los jóvenes a la cultura se han centrado en potenciar su desarrollo individual, asegurar su derecho en el acceso a la cultura, promover su participación activa y establecer una vía de comunicación entre las nuevas generaciones y su herencia cultural. Para ello fue imprescindible contar con la complicidad de los colegios, y especialmente con su compromiso para llevar la educación cultural un paso más allá, no conformándose con la aproximación al arte a través de las manualidades o a crear eventos y actividades únicamente en ocasiones puntuales (festivos nacionales).  Sin embargo el objetivo último de las instituciones era mucho más ambicioso: que los jóvenes abrazaran el arte y la cultura como medio y herramienta para comunicar ideas, ser más creativo y realizar sus propios proyectos.

Las principales iniciativas se dirigieron al sector escolarizado ente los 12 y los 18 años. En Holanda los centros de estudios tienen un presupuesto dirigido a programas culturales, pero hasta el momento nunca lo habían gestionado en colaboración con instituciones y museos. Uno de los primeros pasos fue poner este dinero a la disposición de sus usuarios, de modo que los jóvenes recibieron un carnet cultural, implantado en el 80% de los colegios y en el que todos los meses les ingresaban 15€ que podían invertir en actividades culturales fuera de su colegio, visitando exposiciones, acudiendo al teatro o conciertos, participando en cursos formativos y talleres…

El carnet era una buena forma también de hacerse con datos y aproximarse más al grupo al que se dirigían. Prepararon cuestionarios masivos de los que obtuvieron conclusiones muy interesantes:

  • El 21% de los jóvenes es público habitual de eventos culturales, aunque son observadores pasivos.
  • El 22% tiene un perfil emprendedor, son creativos y actúan conforme a ello.
  • El 25% tiene un papel protagonista en el arte y la cultura, participando, por ejemplo, en funciones teatrales. Una de las principales conclusiones de este cuestionario fue que los adolescentes han de sentirse cómodos y bienvenidos en la institución cultural, ser partícipes, respetados y considerados.
  • El 35% no tiene un interés especial en el arte y la cultura, incluso llegando a evitarlo. Sin embargo, los datos informan de que son consumidores de música y películas, y esto fue interpretado como una señal de que no todo estaba perdido.

Las instituciones se dieron cuenta de que debían darle a los jóvenes un papel protagonista. Hasta el momento accedían a ellos a través de sus centros educativos por lo que consideraron importante realizar un acercamiento a través de todas las asociaciones culturales impulsadas por jóvenes. Rápidamente se integraron en la realidad de los museos un colectivo muy participativo llamado “Blick openers” que:

  • Realizaban sus propias visitas guiadas a compañeros de su edad. Para ello contaban con la complicidad de los centros que les facilitaban información sobre las exposiciones y una formación e indicaciones básicas sobre la realización de visitas guiadas. Con esta acción se aseguraba la frescura de su discurso y proporcionaban ejemplo a sus compañeros, que además les prestaban toda su atención.
  • Impartían talleres sobre actividades que conocían en los propios museos.
  • Daban su opinión crítica a los comisarios de exposiciones.
  • Protagonizaban conciertos y piezas escénicas.

Esta experiencia fue un ejemplo de cómo los jóvenes desean desarrollar, mostrar y compartir su talento, pero para ello no se les porporcionó un camino fácil o directo, sino que se implementó un trabajo diario y aprendizaje continuo, los involucraron en la toma de decisiones y les otorgaron responsabilidades.

 

[Apuntes tomados en el Pública 14: Encuentro internacional de gestión cultural, celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid los días 30 y 31 de enero de 2014. Conferencia “Cómo interesar hoy a los jóvenes por el arte y la cultura” por Jan Jaap Knol y Brecht Demeulenaere].

Cultura para todos

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SESC es una institución privada de responsabilidad social ubicada en São Paulo que pretende dar acceso a la cultura y al equipamiento cultural a toda la población. Señala para ello la necesidad de crear vínculos con la sociedad a través de la afectividad, la intimidad y la relación física con el espacio, desechando la idea de participación desde lo virtual, tan extendida hoy.

Previamente a su proyecto realizaron un estudio de públicos, planteando un trabajo previo de búsqueda y análisis muy necesario. Tan importante como conocer a su público era conseguir información de quien aún no había formado parte de su propuesta cultural. Las conclusiones fueron que su público objetivo tenia una media de edad de 39 años. El 75% nunca había visto una exposición de arte, el 50% jamás había acudido al teatro y otro 50% no había disfrutado de un concierto en directo.

Teniendo en cuenta este perfil de público, sumado al ámbito industrial en el que se encuentran, a una población masiva con variaciones extremas del nivel adquisitivo y a la presencia de otros 33 centros culturales en la misma zona, la apuesta no podía ser otra: En lugar de competir, consideraron propicio establecer relación con esos otros centros que ya estaban trabajando en la zona, creando un mapeado y una red de colaboraciones. Las amplias necesidades del público y sus escasas experiencias culturales los impulsó  a apostar por una programación amplísima y de muy diferente índole, para todas las edades, incluyendo proyectos de comedor social, deporte, teatro, cultura digital, creación de un canal propio de TV (las encuestas habían revelado su popularidad entre la población), una editorial, un proyecto discográfico, bibliotecas móviles o formación para gestores culturales.

 

[Apuntes tomados en el Pública 14: Encuentro internacional de gestión cultural, celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid los días 30 y 31 de enero de 2014.  Conferencia “SESC, un modelo ejemplar de cultura para todos” por Andrea Nogueira].

Paisaje Tetuán

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El objetivo del proyecto inicial era la intervención artística en áreas degradadas que carecen de la identidad y centralidad deseadas. El estudio previo estableció tres grados de paisaje urbano en Madrid: lo inadmisible (reducir para luego erradicar), lo negativo (transformar, mejorar) y lo positivo (conservar y poner en valor). Con esta vocación de calidad y relevancia arquitectónica se inició un programa basado en estos criterios y en unos principios de intervención, planteándose las siguientes cuestiones:

¿Qué beneficio obtienen los ciudadanos de estas acciones? ¿Las acciones son indiferentes? ¿mejoran o degradan el paisaje urbano?

Frente a las acciones más habituales, era necesario en su enfoque que estas contaran con una reflexión previa (para asegurar la calidad y adecuación de la intervención) pero también la suficiente flexibilidad y capacidad de poner algo en marcha rápidamente. Además, se buscaba que estas iniciativas tuviesen un impacto a largo plazo, y no que se quedaran en una mera anécdota.

Para ello, se decidió actuar sobre (1) los elementos físicos del paisaje urbano, (2) los ciudadanos y su actividad.

En este sentido, era imprescindible la aceptación y participación de los vecinos para el desarrollo de las acciones. Esto sólo es posible cuando los ciudadanos se identifican con la propuesta y se sienten parte de ella.

El distrito elegido fue Tetuán, pues era ya un espacio estratégico, presente en los programas políticos y con un tejido cultural lo suficientemente fuerte. El trabajo se inició siendo conscientes de que se trataba de un programa piloto, que no cambiaría la configuración urbana del barrio ni supondría una transformación o mejora en la calidad de vida de sus vecinos. Entonces, lo que se pretendió fue remarcar la singularidad de determinados espacios y crear red entre ellos a través de:

  • Acciones de bajo coste, invirtiéndose un total de 60.000€ y seis meses de trabajo de junio a diciembre de 2013.
  • Acciones dentro de su competencia.
  • Acciones realizadas por artistas, principalmente habitantes también del barrio, que tutelan a artistas invitados y voluntarios.
  • Acciones de carácter semipermanente, fácilmente reversibles si fuese necesario.

Se encargan de la gestión del proyecto Intermediae (colectivo con base en Matadero Madrid, con experiencia en mediar entre vecindarios y agentes culturales), apoyados por la Junta del Distrito y Paisaje Urbano. Por lo tanto no es un proyecto asambleario o de participación ciudadana, aunque sí realizado de forma consensuada.

Las principales vías de intervención fueron los siguientes:

  • Muros verdes
  • Muros artísticos
  • Muros con textos
    • Fragmentos de poemas o prosa de escritores del barrio
  • Muros decorados
    • Como por ejemplo “ventanas al pasado”, intervención con fotografías antiguas aportadas por los vecinos con historias y anécdotas del barrio
  • Plazas duras
    • Plazas creadas a partir de solares con intervenciones mínimas y materiales reciclados, como una grada realizada con pallets o parques de juegos con material de obra.
  • Talleres y acciones de difusión
  • Huertos urbanos
  • Diálogo con colegios, asociaciones de vecinos, comercios…
    • Realización de un photocall homenajeando a los vecinos de Tetuán
    • Vídeo resumen de la intervención en el barrio con entrevista

Aunque admiten haber tenido dificultades, afirman que el trabajo con los vecinos y diferentes instituciones fue muy satisfactorio, consiguiendo un impacto positivo en el barrio. Como documentación de todo el proceso han creado este blog con material gráfico e información muy detallada que puede servir como guión para procesos similares.


[Apuntes tomados en el Pública 14: Encuentro internacional de gestión cultural, celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid los días 30 y 31 de enero de 2014. Conferencia “Arte para mejorar la ciudad: la experiencia de Tetuán” por José Francisco García].

La flexibilidad del ánimo

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¿Quién soy? Mi singularidad se disuelve en cuanto la examino y, finalmente, estoy convencido de que mi singularidad procede de una ausencia de singularidad. Incluso tengo en mí algo mimético que me impulsa a ser como los demás.

Edgar Morin

Sumergida en la obra de Inma Herrera, en los dibujos, objetos y fotografías que conforman el proyecto Emparentados, una propuesta donde la artista nos relata cómo cada miembro del núcleo familiar vive su individualidad condicionado por su relación con el otro, comprendí que no podría escribir este texto en soledad.

Los representaciones psicológicas que la artista realiza en su serie de litografías, disponen al retratado siempre ajeno a las figuras que lo flanquean y sitúan entre dos estados contradictorios: el doppelgänger –sombra fantasmagórica que revela actitudes (in)conscientes– y el doble sin rostro que interactúa influyendo en su conducta.

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La lectura de esta interioridad ficcionada da comienzo como un pasatiempo, tratando de liberar los secretos que las imágenes desean contarnos, siguiendo las pistas de un código que creemos dominar. Leemos y reconocemos en las imágenes la imposibilidad de huida ante presiones autoimpuestas, las evasivas frente a retos para florecer, el refugio infantil que combate la hostilidad y negación del mundo, la alienación del individuo controlado por los dictados morales y la ruptura afectiva con el compañero de juegos, ahora transformado en un ser extraño.

Según avanzamos en nuestra búsqueda, el juego inicial se torna reflexión silenciosa: nuestro análisis necesariamente revela cuestiones sobre nosotros mismos y nuestros lazos familiares. En un gesto casi inadvertido, comparamos los retratos de Inma Herrera con nuestros retratos en una comprobación dolorosa. De repente, repasamos mentalmente nuestras propias actitudes, cuestionándonos su procedencia y los pilares que lo sostienen. De repente, brotan hilos también de nuestras extremidades.

Cuando el dolor nos alcanza, la artista propone la bioenergética como cura y tentativa de diálogo para estos seres silenciosos de los que también formamos parte, poniendo en comunicación cuerpo y psique mediante dinámicas de relajación y respiración. Los cuerpos de los personajes se retuercen sobre elementos que el psicoterapeuta A. Lowen utilizaba en sus sesiones, en una contorsión física que es imagen de su progreso psicológico.

Reuní a mi familia entorno a la obra de Inma Herrera. Ante este ejercicio de lectura sentimos cosquilleo, tirantez y dolor. El proyecto Emparentados, como el taburete de Lowen, lejos de ser una distracción sencilla generó una situación de tensión inicial al desplazar nuestro paradigma. Pero todo ello era síntoma de un crecimiento, la declaración de que se estaba produciendo la flexibilidad del ánimo.

[Texto para la exposición de Inma Herrera “Emparentados. El resultado de tan estrecha relación“. Centro 14. Alicante. 2013].